
Por Johanna Selesky
El sol de septiembre
Vio que la mataron
pero – indiferente-
se quedó callado.
Todo al mediodía
oyó los hachazos
y cerró los ojos:
testigo asustado
Su cuerpo despierto
-pajarero manso –
con un solo grito
cayó en el asfalto.
Tampoco – cobarde-
supe yo salvarlo
hoy, en Buenos Aires,
han matado a un árbol.
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